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Los libros de Camparredonda, LOS PORMENORES

 PRÓLOGO

Trabajar con Tomás Sánchez Santiago fue para mí un privilegio. Poeta, narrador, crítico y... maestro. Uno de los grandes, aunque él se empeñe en presentar la humildad como tarjeta de visita. Tomás Sánchez Santiago es, ante todo, un amigo, y eso facilitó el trabajo conjunto a la hora de llevar a efecto sus pormenores. Unos pormenores a veces particulares, cargados de intimidad y recuerdos; a veces distantes y críticos, pero siempre objetivos y llenos de una dulzura insuperable. Poéticos.

“Los Pormenores”, de Tomás Sánchez Santiago, son un regalo para el espíritu, por la grandeza y la fuerza que ofrecen las palabras de este poeta que jamás ha querido renunciar a su vocación de hombre. Hombre que creció escuchando, sabiamente, conversaciones de trueques e historias, amparado bajo la pasión y la luz de un negocio familiar, con venta al por menor.
“Los Pormenores”, de Tomás Sánchez Santiago, lo digo sin más rodeos, son un ejemplo de buena literatura. Pero...  Y tras ese “pero” surgió mi duda: ¿Serie Verde o Azul? Estos “Pormenores” podrían formar parte de la Serie Verde de la colección Los libros de CAMPARREDONDA (serie donde se agrupan los relatos y las novelas). Pero... “Los Pormenores”, de Tomás Sánchez Santiago, son además reflexiones, oraciones (poemas) o máximas. ¿Greguerías? ¿Críticas? A veces, son palabras encantadas que se empeñan en mirar al cielo para leer, entre líneas, la melodía del viento, esa nube, la lluvia, esa noche estrellada..., el sol. A veces parecen dormir; a veces sueñan con despertar del letargo un sabor, un olor, una caricia... “Los Pormenores” de Tomás Sánchez Santiago inaugurarían –decidí– la Serie Azul. Una serie que va a cobijar todo tipo de ensayo, pero también el arte, la música, el cómic, el diseño, el pensamiento... Es decir, todo aquello que brille con méritos propios. Con esta premisa, se elaboró esta obra: un libro con sencillos toques artesanales, inspirados en el viejo comercio; aquel en el que se usaba a diario el lapicero, la tinta y la pluma y en el que se ofrecía una fuente inagotable de amenas charlas, de amistad, de consejos, de comprensión, de amor...

“Los Pormenores”, de Tomás Sánchez Santiago, por ser algo más que buena literatura, deberían llevar –y llevan– una “etiqueta” personalizada (punto de lectura) y un tratamiento especial para que el lector... pueda sentir con los cinco sentidos (al encontrarse de pronto con el calor y los olores que ofrece un horno de leña; al ver y tocar con los dedos de un niño el juego imaginativo que ofrece un simple botón y un hilo, o al sellar, para siempre, la pasión heredada de un pequeño oficio)(1). Por eso, por todo ello, “Los Pormenores, de Tomás Sánchez Santiago, también se dejan acompañar por unas ilustraciones de lujo, obra de Benjamín de Pedro, y por unas fotografías. En definitiva, he querido reunir una serie de recursos extraliterarios que han de ayudar a disfrutar de los entresijos de un vuelo muy íntimo: la lectura de tan magníficos relatos.

© Gregorio Fernández Castañón
Escritor. Director de la edición.
Otero de Curueño. Marzo de 2007

(1) Una clara referencia al envoltorio de una magdalena (página 25), al botón y al hilo –se escogieron siete botones y siete hilos de diferente color– (página 41) y al sello comercial (colofón del libro).