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Fantasía del cuerpo postrado

 PRÓLOGO
CARTA SENTIDA AL POETA Y AMIGO  LUIS MIGUEL RABANAL

Los dos estuvimos en un “campo de concentración”, allá por Armunia. Uf… ¿Te acuerdas cuando nos volvimos a encontrar, pasado un tiempo? Tú tenías veinte años, y yo veinte años llevaba en el interior de mis bolsillos junto a un montón de dudas y hasta de deudas: con la música, con la fotografía, con la literatura… Lo tuyo, sin embargo, era una vocación precoz al servicio exclusivo de ella; era… amor por ella (por la poesía). Y te sentías feliz hablándome de tus cincuenta Variaciones: tu primer poemario, que compré aquel mismo día. Por cierto, no me lo firmaste. Y lo leí con un interés especial, buscando un “no se sabe qué”, para encontrar, sorprendentemente, un sabor “a todo”. Me gustó. Y lo he vuelto a releer varias veces a lo largo de mi vida. La última unas horas antes de escribirte estas líneas.
En la página 15, de aquel pequeño gran libro, incluiste Variaciones sobre un retrato dedicadas al maestro, a uno de nuestros maestros, Francisco Martínez García:

Me condenaron a seguir
Vagabundo
Entre tantas alturas y estrellas
La tierra fueme con exceso dura
Se rompió el nivel de mi sangre
Ella volaba poderosa
Perduraba yo impotente echado a un lado
Olvidado de mi nombre
 –de tu nombre–
Y si la patria era roja o verde es
Deseando el fin de la amargura
Pues nada aquí llegó
La sepia oscura
Rompiéronse los platos de las bodas
Blanquísimas
Puras mas fue todo esto tan sólo
Más un silencio prolongado insípido
Vergonzoso

Y el maestro, años más tarde, fue el primero en inmortalizarte en su libro Historia de la literatura leonesa (Everest, 1982):
“Es una poesía la suya –dejó escrito– que ha abandonado conscientemente la vieja preceptiva aromándose de ráfagas muy intensas de vanguardismo… La temática ( ) está empedrada de los temas eternos de la poesía: amor, soledad, muerte, libertad… La peculiar forma en que esta atmósfera queda plasmada lingüísticamente es la identidad distintiva de esta poesía ingenua a la que podría calificarse como «hermetismo candoroso»”.
Hoy todo ha cambiado, aunque continúas llevando la soledad, el dolor y la muerte a tus versos. Y el amor…  Sobre todo el amor. En tu Fantasía del cuerpo postrado abunda el tema amoroso. De hecho, la imagen del título, esa fantasía de la que hablas –me dices–, “sería la salvación de la muerte a través del amor: la mujer, ese ‘ella’ que fluctúa por todo el libro será quien salve de la muerte al poeta”. Y también –añades– “ocurre que, como segunda vía de escape, o de memoria, está la infancia, la felicidad, el pasado y Olleir”. El eterno Olleir que tanto quieres y al que vuelves para arrebatarle su pulso una y otra vez… a conciencia.
¿Sabes? Nuestro común amigo Juan Carlos Mestre, junto a las ilustraciones para tu libro, me envió una carta, en la que coincide en hablar de tu Fantasía del cuerpo postradocomo “acaso un viaje por la inocencia y el vértigo de su maravillosa conciencia”.
Lo cierto de todo ello, Luis Miguel –Luis Miguel Rabanal–, es que estoy orgulloso, muy orgulloso, de considerarte un amigo: el viejo amigo poeta; el primero; el de siempre. Y no es menos cierto que “Los libros de CAMPARREDONDA” no serían los mismos si no llevaran en sus páginas una muestra de tu POESÍA.

Gregorio Fernández Castañón
Escritor Fundador y director de “Los libros de CAMPARREDONDA”

Otero de Curueño. Febrero de 2010

POSTDATA:

Leyendo una vez más tu Fantasía del cuerpo postrado, no dudo en afirmar que tus versos, excelentes, fueron escritos desde la dolorosa soledad, amando. Y también, viendo las no menos excelentes ilustraciones del poeta Juan Carlos Mestre, pienso que, otorgándoles color, las llenó de vida. Los dos, sin duda alguna, habéis querido trasmitir las voces del alma. Y los dos, como no podía ser de otra manera, lo conseguísteis: un regalo impagable al alcance de los lectores, que espero sepan apreciar y… disfrutar.