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PREMIO DE RECONOCIMIENTO CULTURAL
“LA ARMONÍA DE LAS LETRAS”/2011

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Un año más, y van cuatro, la Asociación Cultural “La Armonía de las Letras” ha otorgado su prestigioso premio. Un premio, no hay que olvidarlo, de “reconocimiento cultural” a personas o asociaciones que, por su dedicación a la cultura, y a juicio del jurado, son dignas merecedoras del mismo.


Descripción: P1060332 

Miembros del jurado/2011 (de izquierda a derecha): Miguel Paz Cabanas (escritor), Gregorio Fernández Castañón (escritor), José Antolín Álvarez Chamorro –Antolín– (escultor), Manuel Fresno González (coordinador cultural y Premio de Reconocimiento Cultural “La Armonía de las Letras” en el año 2010) y Amancio González Andrés (escultor)


UN POCO DE HISTORIA
El primer año en el que se convocó el Premio de Reconocimiento Cultural “La Armonía de las Letras” fue en el año 2008. Entonces, Emilio Gancedo, escritor y periodista del Diario de León, tuvo el privilegio de inaugurar la lista de los premiados. Un año después, el premio recayó en Fulgencio Fernández y Mauricio Peña, periodista y fotógrafo de La Crónica de León, respectivamente. En el año 2010, Manuel Fresno González, coordinador de la Semana Cultural de Olleros, fue el merecedor de esta distinción. Y, por último, en el presente año, el jurado (fotografía superior), por unanimidad, se inclinó por reconocer como merecedor (merecedores) de este ya prestigioso premio… “Al suplemento cultural «Filandón», del Diario de León. A sus responsables, por mantener viva la llama cultural a lo largo de más de dos décadas (más de 1.200 números publicados); por el tratamiento que en él se hace sobre cualquier actividad cultural, especialmente la literaria; por la promoción de los autores leoneses (en narrativa, poesía, música, arte…), y por llevar a sus páginas la esencia creativa, tan necesaria ahora y siempre” (copia literal del acta del jurado levantada al efecto).

EL PREMIO
Posiblemente no exista mejor galardón para los receptores de un premio de prestigio que la entrega de una escultura de firma. Antolín, en este caso, es el autor de la misma (obra original, firmada y limitada a siete unidades). La escultura del presente año, realizada en bronce, se titula “El Soñador I”, siendo la numero 3 (de siete, como ha quedado dicho).

Descripción: P1060338 

Los premiados, además, recibirán un diploma acreditativo, cuyo texto forma parte de la reproducción exclusiva de una de las obras del ilustrador Alejandro Cartujo (pensada de forma especial para este premio).


 

PREMIO DE RECONOCIMIENTO CULTURAL “LA ARMONÍA DE LAS LETRAS” 2011

El 8 de diciembre de 1985 nacía el Filandón en el periódico Diario de León. Entonces, nadie podía augurar que, veinticinco años después, aquella tímida llama seguiría estando viva. Pero fue así, es así, gracias al laborioso esfuerzo de un equipo que, manteniendo vientos y tempestades, ha logrado traspasar fronteras y llevar a buen puerto esa parcela un tanto relegada, pero básica, en la vida humana: la CULTURA.
Con el “Premio Nacional al Fomento de la Lectura” en su haber, a este suplemento, por fin, se le reconoce públicamente su enorme contribución cultural al pueblo leonés. Y es que el Premio de Reconocimiento Cultural “La Armonía de las Letras” pretende, además de agradecer tan extraordinaria labor, gritar a los cuatro vientos que sin él, sin el Filandón, la historia de la cultura leonesa se estaría escribiendo de forma muy distinta.
Cientos de colaboradores y miles de páginas impresas para incluir en ellas creaciones literarias de todo tipo (novela corta, relato, poesía, ensayo, artículos…), reseñas de libros y de revistas (de autores locales, nacionales e internacionales) y sugerencias diversas (sobre el paisaje, sobre los monumentos, sobre las tradiciones, sobre rutas diversas…). Ilustraciones, fotografías… Pero, además, hay que tener en cuenta que los responsables de este suplemento cultural, que siguen siendo mecenas de un Premio Internacional de Relatos, fueron los organizadores de varios congresos literarios (con el alma leonesa como fondo) y coordinaron y editaron una selecta colección de libros de autores leoneses de todos los tiempos, así como el libro “El Siglo de Oro de las Letras Leonesas” (herramienta imprescindible para conocer los autores de los últimos años, así como algunas de sus obras).
¿Alguien puede ofrecer más por menos? ¿Alguien, al día de hoy, discute su mérito? ¿Alguien puede estar en contra de este impagable trabajo o de este merecidísimo reconocimiento?

EL PRIMER FILANDÓN
El primer número constaba de dos páginas enfrentadas (reproducidas en la columna siguiente) en las que se incluían cinco artículos, un relato, un anunció y una nota del propio periódico. En aquella ocasión, los lectores conocieron los dos últimos libros publicados por la editorial  Algaida, de Sevilla; se enteraron de la muerte del autor de “Yo Claudio”–Robert Graves–; revisaron una pequeña “Guía de libros”; conocieron en primera persona las “Reseñas y confidencias de Antonio Pereira”; leyeron (“Desde la diáspora”) un artículo de José Antonio Llamas, y disfrutaron (en “Relatos”) de un cuento –“La vida”– de Blanca Gama. Además de los autores ya mencionados, firmaban sus colaboraciones Alfonso García, Ana Vázquez y Ángel G. Aller.
Primera contribución. Primera semilla. Primer germen.

 

25 AÑOS DESPUÉS
HABLAMOS CON ALFONSO GARCÍA


Descripción: P1060348 

Alfonso García fue el fundador y sigue siendo el coordinador del suplemento cultural Filandón. Desde entonces, tres han sido los directores del periódico Diario de León: Francisco Martínez Carrión, Fernando Aller González y Pablo R. Lago. Veinticinco años dan para mucho; tanto, que los recuerdos se agolpan, y la evolución del propio suplemento se ha ido haciendo patente. De dos páginas se pasó a cuatro y, desde hace más de veinte años, son ocho las páginas que se publican cada domingo. Alfonso recuerda a cada uno de sus colaboradores, que han sido muchos, pero le pedimos que –por falta de espacio– nos enumere tan sólo a los actuales. Y nos los nombra mirándonos a los ojos, sin titubeos: Marta Prieto Sarro, Nicolás Miñambres Sánchez, José Enrique Martínez Fernández, Luis Gómez Domingo (ilustrador) y, «no puedo olvidarme, no sería justo», de los diseñadores gráficos José Huerga y Luis Cano Pinto. Un trabajo de equipo, cuyos frutos son más que evidentes: fomento a la lectura, proyección de los autores leoneses y promoción de sus obras, edición de libros, congresos literarios…
–La edición de los cincuenta y dos primeros libros de autores leoneses fue un éxito. ¿Habrá continuidad?
–Es posible, aunque no depende exclusivamente de nosotros. Ahora bien, no se puede negar la evidencia: más de 500.000 ejemplares de aquella colección han entrado en los hogares de los leoneses. Por algo se empieza. Nuestra idea es que la colección siga estando viva. ¿De qué forma? Pues publicando cada año algún nuevo tomo.
–Creemos, con sinceridad, que al Filandón se le debe mucho.
–El Filandón no pretende ser sustituto de nadie, pretende, eso sí, fortalecer el conjunto global de la cultura leonesa. No acapara nada. No nos mueve ningún afán de protagonismo. Todo está abierto y todo es necesario si queremos favorecer la cultura en sí. Debemos seguir en la lucha. Demostrar…, seguir demostrando que la cultura es necesaria, ya que el pueblo, por desgracia, no sabe valorarla. La cultura puede y deber ser un buen referente económico. ¿Por qué no se aprovecha el potencial que en León tenemos de nuestros escritores? La mayoría de ellos han dejado referencia de esta tierra en sus obras. ¿Por qué no se fomentan, como se está haciendo en Galicia o en Valladolid, las rutas literarias? Disponemos de los medios adecuados, tenemos unos paisajes inigualables, disponemos de la cultura del agua o de la nieve (un gran potencial literario, una gran metáfora)… Y, sin embargo, parece que lo único que proyectamos al exterior son nuestros productos gastronómicos. No estoy en contra de ello; al contrario, podrían servir también de un buen complemento en este tema. Pero lo cierto es que, volviendo a la literatura, no existe otra región en el mundo hispánico con tanta riqueza como la nuestra. Por eso pienso que es una pena. “Estamos tan cerca del bosque que todo se difumina a nuestro alrededor”. ¿Por qué no aprovechamos todo ese potencial?
De pronto se hizo el silencio por unos segundos. Suficientes para percibir cómo la pregunta hacía esfuerzos por atravesar las paredes del lugar donde nos encontrábamos (cerca de la Real Colegiata de San Isidoro, de León) en busca de un hueco entre tanto oído sordo. Después, cambiamos de tema:
–¿Para cuando habrá una edición facsimilar de todos los Filandones?
–Me gustaría que así fuera. Al menos, verlos en un CD, digitalizados, con un buen índice de autores, sería muy positivo. Pero no depende de mí.
–¿Veinticinco años son muchos? (en clara referencia a los años de “vida” del suplemento cultural Filandón).
–Con sinceridad, tengo que decir que, en su momento, mucha gente apostaba muy poco o nada por él. Mi lucha no era conseguir que cumpliera un año, ni dos…, era llegar a veinticinco. Y lo he conseguido. Al Filandón todavía le queda cuerda para rato.
–Ojalá que así sea. Y enhorabuena.
–Muchas gracias, de verdad, a vosotros.

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